Armaduras Espirituales

La Oración de Fe

 

 

la oración de feEFESIOS 6 : 18

"Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos .
Manténganse alertas y perseveren en oración por todos los santos”


Introducción

 

Al concluir la descripción que hace Pablo de la armadura divina la cual Dios ha provisto al guerrero cristiano, descubrimos que el apóstol aún tiene más consejos para darnos.  (vs. 18–20).
Aunque la oración no debe considerarse como una pieza adicional de la armadura, está directamente relacionada con todo lo que Pablo ha dicho en los versículos 10–17.
La oración no es la séptima pieza de la armadura espiritual. Es algo demasiado magnífico, fundamental, esencial, y  global para incluirla como una simple pieza más de dicha armadura, por muy importante que sean estas piezas.
Se dice que la llamada de Pablo a la oración «completa su explicación del armamento espiritual». El «autor parece dar a la oración un lugar más prominente que el que tendría  si ocupara un séptimo puesto en la lista de las armas espirituales: sin embargo, complementa  la estructura de cada una de las partes y a la vez, con el total de la armadura espiritual.
Supuestamente  Pablo quiere  hacernos comprender  que la oración es más que un arma espiritual esencial. Resulta fundamental para el despliegue de todas las demás armas.
En realidad, constituye la clave para resistir los ataques del maligno.

¿Hasta qué punto es fundamental  la oración para el despliegue de todas las demás armas?

 

la oración es la clave para la victoria


Testimonio de un misionero

las cadenas de esclavitud se rompen por el poder de la oración La lectura de la historia que vamos a presentar, puede llegar a ser una ayuda importante en el esfuerzo por comprender profundamente, lo esencial de esta lección.
J. O. Fraser, era un miembro de la llamada “Misión en el Interior de China”.

Este  misionero británico, trabajó entre los miembros de la tribu “Lisú”, en el suroeste de China, desde 1909 hasta su muerte en 1938.
Para los lisúes, la conversión al cristianismo significaba que debían dejar de adorar a sus espíritus; y eso les producía miedo. Es decir que estaban convencidos que los espíritus a los que estaban sometidos, podrían vengarse en contra ellos si abandonaban sus prácticas religiosas.
Estaba claro que creían en su poder, porque los conocían; pero nadie les había hablado del poder de Dios, de quien ellos no tenían ni idea.
No obstante hubo “conversiones”, pero con frecuencia volvían al culto que ofrecían a dichos espíritus. Los primeros años del ministerio de Fraser fueron difíciles, hasta que observó que uno de sus principales problemas era la ignorancia que esa gente  tenía del mundo espiritual.
Tal desconocimiento era un problema para hacer que los “convertidos” se mantuviesen firmes. Sufrían continuos y terribles ataques demoníacos y conseguían que muchos de ellos volvieran al estado  de vida anterior. Esto apaciguaba el furor vengativo de sus  espíritus.
Todo esto  producía contratiempos  en  el ministerio del misionero, quien aseguraba a sus convertidos que Jesús era más poderoso que dichos espíritus. Sin embargo no sabía la forma de que aceptaran convencidos el camino a la victoria.
Los nuevos creyentes se veían derrotados continuamente  por los demonios.
Le costaba al misionero  creer que la posesión demoníaca  pudiera ser tan real en su época,  como cuando Jesús estaba sobre la tierra. Un miembro de una de las  familias “convertidas “cayó  gravemente enfermo.
El misionero oró por él, pero Dios no le sanó a pesar de sus oraciones; y un adivino les dijo que debían volver a la adoración de los espíritus para que fuese curado. Así lo hicieron, pero  el enfermo  murió. Los adivinos de la tribu dijeron  que habían tardado mucho en tomar la decisión de volver a servir a aquellos espíritus que los aterrorizaban.

Entonces Fraser, que siempre había sido un hombre de oración, comenzó a formar un equipo de intercesión en Inglaterra. No podía hacerlo en Lisuland ya que no tenía todavía creyentes fuertes allí.

Por aquel entonces el propio Fraser atravesó una profunda depresión espiritual que no sabía cómo interpretarla. ¿Sería por  causa de la soledad? ¿Se debía a la mala comida? ¿La lucha con el idioma o el estancamiento de la obra?

A medida que el tiempo fue pasando, el misionero comprendió que había otro tipo de influencias que debía tener en cuenta.
Todo aquello en lo que había creído y tanto gozo le había producido,  se había desvanecido. Incluso sus oraciones  le parecían débiles, vacías.
Las dudas comenzaron a llenar el vacío de su falta de fe.
¿Contesta Dios la oración? ...


La verdad le hizo libre

la llave de nuestra victoria está en la Cruz

...La pregunta le atormentaba y a su mente venían de continuo pensamientos suicidas.
Él sabía que Dios le había provisto de la armadura para vencer.  Sin embargo, sus fundamentos fueron sacudidos en lo más profundo en aquellos días y noches de lucha.
Hasta que comprendió que detrás de todo ello había “poderes de las tinieblas” tratando de abatirle.

La esposa de  Taylor que narra esta historia hace una extraordinaria afirmación: «Mi esposo se había atrevido a invadir el territorio de Satanás, que estaba bajo su yugo durante siglos».
Al principio la venganza del diablo cayó sobre los lisúes que buscaban a Dios; estos eran una presa fácil.
Ahora Fraser mismo estaba siendo atacado y se trataba de una lucha espiritual a muerte.
Luego llegó la ayuda, cuando alguien le envió una copia de una revista que Fraser no conocía y que exponía la verdad precisa que necesitaba en aquel extraño conflicto. Esa verdad le hizo libre.

La revelación que recibió mientras leía con atención aquellas gratas páginas, fue que Satanás es verdaderamente un enemigo vencido.
Todo esto lo había enseñado con anterioridad como un asunto de doctrina, sin embargo ahora el hecho de que “la victoria es nuestra”, brilló para el misionero con letras luminosas. Allí, en lo profundo de las montañas lisúes, Fraser respondió al poder liberador de la cruz.

Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte.
(APOCALIPSIS 12:11)

En aquella pobre cabaña se había obtenido la victoria que significaría la vida para millares de personas.
Más tarde, Fraser contaría a la señora Taylor: «Leí varias veces aquella Revista, y lo que me enseñó es que la liberación del poder del maligno viene por  la oración de fe basada en la victoria de Jesucristo en la  Cruz”


La Victoria

 


mediante la armadura de Dios y la oración Dios nos da la victoria

Todas estas armas resultarían ineficaces para resistir al enemigo de las almas si no fuese por la ayuda decisiva que les presta la oración, por lo que el apóstol, tras de presentar todas las piezas de la armadura de Dios, describe el papel de la oración en esta lucha mediante la conexión con que comienza el versículo 18: “por medio de toda oración, etc.”.
Aunque la oración no es un arma más, aparece en séptimo lugar como el tronco del Candelabro de oro que, con los otros seis brazos, forman las  siete las lámparas que alumbraban delante del Señor.
Para entender el papel de la oración en esta lucha, no hace falta echar mano de ninguna ilustración humana, sino acudir a Éxodo 17:8-1, donde vemos que la gran batalla contra Amalec, no se ganó con el número ni por la fuerza de los ejércitos de Israel, sino por la intercesión de Moisés en la cumbre del collado de Refidim.


La  constancia con que se ha de velar en oración “estando en vela para ello con toda perseverancia y petición”, debe  entenderse que no es de cualquier manera.

El verbo griego que aquí usa el apóstol, ocurre también  en Mateo 13:33, siempre en el sentido de velar. Su etimología es muy curiosa, pues está formado por el verbo “cazar” y “sueño”, con lo que se expresa gráficamente el esfuerzo que el pastor realiza a fin de no dormirse, ya que el sueño del pastor suele resultar en tragedia para los ovejas.


La oración
constituye la clave
para resistir los ataques del maligno.


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