La Familia 10

Claves para la disciplina y el diálogo con nuestros hijos adolescentes.
1ra- Parte

Introducción

Ningún período de la vida es más tormentoso que el de la adolescencia, y no sólo para los padres, sino para el mismo adolescente. Un minuto actúa como criatura y al siguiente razona como un adulto.
Si usted cumplió con su deber de padre cuando sus hijos eran pequeños, criar adolescentes puede ser muy entretenido, pero si usted perdió la oportunidad de moldear su carácter y su temperamento cuando eran pequeños, su tarea en los próximos años se verá excesivamente ardua.



¿Por qué tantos conflictos?

Entrar en la adolescencia puede no sólo ser emocionante para el adolescente, sino también tremendamente alarmante.
El enfrentamiento con la adultez puede ser sobrecogedor, porque requiere lo que la mayoría de los seres humanos temen:
“EL CAMBIO”.

Veremos a continuación los diferentes cambios por los que atraviesa un adolescente:¿Por qué tantos conflictos?

  • Físicos y Sexuales:
    La inocencia de la niñez es reemplazada por impulsos sexuales que les inspiran un  sentimiento de culpa.
    Debido a estos sentimientos de culpa que surgen con sus primeros impulsos sexuales, el padre no debe extrañarse si los adolescentes evitan muestras de afecto hacia el padre del sexo opuesto. Esto suele ser normalmente una etapa temporal, pero es importante que ellos se sientan seguros del amor de sus padres durante este tiempo. No se sienten dignos del amor de ellos, pero los quieren y los necesitan todavía más que antes. Lamentablemente su comportamiento torna difícil quererlos, pero es importante que se les quiera.

  • Fuertes sentimientos de inferioridad e inseguridad:
    Al entrar al mundo de los pre adultos, suelen no sentirse demasiado conscientes de su ineptitud, su inexperiencia, su incapacidad, pero quieren ser aceptados. En consecuencia, actúan con rebeldía si se les trata como criaturas o cuando no logran llevar a cabo tareas de un nivel adulto.
    En esta etapa necesitan mucha comprensión, instrucción y estímulo; y no una crítica constante. La aprobación de los padres vale más de lo que uno se imagina. Cuando usted tenga que enfrentar situaciones de este tipo, trate de evitar muestras de exasperación cuando ve que hacen un desastre de las cosas.

    Si usted piensa que es inepto, haragán o torpe, usted le comunicará ese mensaje aunque no llegue a abrir la boca. Eso sólo confirmará sus sentimientos de incapacidad. Mantenga bien presente que la lucha por obtener reconocimiento como personas se acrecienta cada vez más a partir de los trece años. Su aprobación, toda vez que sea posible darla con honestidad, le dará esperanzas de llegar un día a ser alguien. Si usted no cree en él, él tampoco podrá creer en sí mismo. Es un hecho reconocido que el factor principal para que un adolescente se sienta seguro de sí mismo y llegue a aceptarse, son sus padres.

  • Deseo de los hijos de tener más libertad de la que sus padres creen que están listos para usar:
    El padre razona: “Muéstrame que eres responsable y te aumentaré los privilegios”.
    El adolescente dice: “Dame más privilegios y te demostraré que soy responsable”.

    Una de las quejas que se suele escuchar frecuentemente de los adolescentes es:
    “Mis padres no creen que soy capaz”. O: “Mis padres no me tienen confianza”.

    Sin embargo, muchas veces no es cuestión de falta de confianza sino de inmadurez.
    El adolescente cree que es más maduro de lo que sus padres lo consideran. Creo que en general los padres deberían dar a sus hijos mayor número de responsabilidades adultas, pues si lo hacen, debería quedar claro que las oportunidades futuras dependerán del grado de responsabilidad que demuestren.


La importancia de mantener el diálogo con nuestros hijos

  • Usted comunicará aceptación o crítica, amor o rechazo, por la forma en que hable a sus hijos.
    El tono de su voz, la mirada de sus ojos, la forma en que se dirija a ellos, hablará más fuerte de lo que realmente diga con sus palabras.

  • Es muy importante que los padres estén deseosos de comunicar verdades espirituales a su familia.
    El adolescente formado en un hogar donde se lo ama tanto como para que alguno se interese por su bienestar espiritual, y en darle verdades básicas con las cuales vivir, va a ser un adolescente dichoso.

  • La forma en que usted escuche a sus hijos, significará para ellos una de dos cosas: La importancia de dialogar con nuestros hijos
    “No me molestes, estoy muy ocupado”, o bien, “Nunca estoy tan ocupado como para no poder escuchar lo que tienes que decirme”.

Lo primero hará que el adolescente se encierre más en su soledad, y comenzará a sentir que es una carga y que no merece ser escuchado. Lo segundo le dará la seguridad de ser respetado y considerado como un ser humano valioso y digno de ser escuchado.
Paul Torunier, conocido autor y médico suizo ha dicho:

“Es imposible sobrestimar la inmensa importancia que tiene para el ser humano el ser escuchado”.

Alguien ha dicho que el verdadero acto de escuchar requiere dos elementos: “concentración y dominio propio”.

Escuchar implica concentración en lo que se está diciendo, lo que no se está diciendo, lo que se está diciendo indirectamente, y lo que realmente se está tratando de decir. Escuchar también implica dominarse para no reaccionar apresuradamente, o exageradamente, y para no interrumpir o criticar lo que se está diciendo.
Su habilidad para escuchar también lo ayudará a evaluar el valor de sus propias palabras, porque mucho de lo que ellas digan será un reflejo de usted mismo.



¿Cómo disciplinar y ser efectivos?

  • La disciplina no es solamente castigo:

La disciplina no es solamente castigo“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; Átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen...”
(Proverbios  6:20-23).

La disciplina no es solamente castigo, sino algo que uno hace por un hijo, no simplemente lo que se le hace al hijo. Si los padres llevaran a cabo correctamente la disciplina, tendrían menos castigos que dar. La disciplina es parte del carácter que se edifica en el hijo y lo que le dará su estilo de vida.

Efesios 6:4 dice:
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.

Este tipo de disciplina significa guiar a un niño para ayudarlo a madurar y desarrollar su carácter dentro de ciertas directrices definidas. Es mucho más que darle órdenes y listas de normas.

Disciplinar es instruir, educar, guiar y formar con fidelidad y con reglas consecuentes.
Es prudente dar un paso atrás y dar un buen vistazo a la disciplina que usted ejerce sobre sus hijos para examinar su eficacia y su calidad. A menos que un adolescente entienda lo que se espera de él, no tiene manera de responder.

  • El comienzo de toda buena disciplina debe empezar por una comunicación simple y efectiva.
    La meta final de la disciplina debiera consistir en lograr que nuestros hijos adquieran autodisciplina. Para ello el primer paso es una comunicación correcta.

  • Un buen plan para disciplinar a los hijos debiera tener las siguientes características:
    Pregúntese lo siguiente:

a   ¿Es constructiva?:"Corrige a tu hijo y te dará descanso y dará alegría a tu alma"

La disciplina debe tener por resultado infundir seguridad en el adolescente, y no frustración.

Proverbios  23:19 dice: “Oye, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino”.


b  ¿Está logrando que hagan buenas decisiones?:

La disciplina debiera lograr que el adolescente reciba la guía y la información necesaria para tomar buenas decisiones por sí mismo. Si logra esto, usted le estará ayudando a adquirir autodisciplina.

Proverbios  19:20 dice: “Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez”.

 

c  ¿Es consecuente en el modo de impartirla?:
La verdadera disciplina significa que seremos firmes y consecuentes en relación a toda desobediencia. La disciplina que se exige un día y se deja de lado al siguiente, no tiene ningún efecto.

Proverbios  29:17 dice: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma”.


"Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez"d  ¿Comunica amor?:

La disciplina debe nacer de un corazón lleno de amor por el hijo. Es una forma de darle seguridad y confianza, y hacer que se sienta parte de la familia.
Recuerde: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. Hebreos  12:6.


e  ¿Es confidencial?:

El adolescente necesita saber que la disciplina es asunto entre el padre y él, y que no se convertirá en el tópico de conversación de la próxima reunión social entre vecinos.

Jeremías 31:34 dice: “Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

Este tipo de confianza también le asegurará al adolescente que usted lo ha perdonado y habrá de olvidar el asunto.



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| Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:

BAD, Biblia al Día;
BDLA, Biblia de las Américas;
DHH, Dios Habla Hoy;
NVI, Nueva Versión Internacional;
RVR60, Reina Valera 1960;
BLS
, Biblia en Lenguaje Sencillo y
PAR, Paráfrasis de diferentes versiones bíblicas.|