La Familia 4º Parte

El Esposo

El esposo

 

el esposoDios dispuso que  el matrimonio fuese  modelo de las relaciones que El quiere establecer con su  pueblo.
El marido debe honrar y comprender a la esposa, protegiéndola y reconociendo que ella es coheredera junto a él ante Dios.
Esposo, sé amable y tierno con tu esposa. Escúchala y pasa tiempo con ella. Ámala y hazla sentir sumamente importante. Reconoce que el no hacerlo así,  impedirá tu vida de oración y tu comunión con Dios.
Lean las siguientes porciones bíblicas y tengan en cuenta  las diferentes funciones  y responsabilidades del esposo que se mencionan. Efesios 5:23–29 - Colosenses 3:19

Veremos cómo esta verdad se aplica a la relación entre esposo y esposa. El papel que Dios asigna al marido es el de amar, cuidar y proteger a su esposa. Asimismo, desde una posición diferente, ella debe servir a su esposo, sometiéndose a él.
Estas funciones no las determinan los cónyuges; tampoco son asignadas  de acuerdo a la cultura en la cual viven, sino que son dispuestas por Dios como un medio,  a través del cual se manifiesta la vida de Cristo en el hogar. En este contexto, la palabra sumisión adquiere su pleno significado bíblico para la vida familiar: el marido y la esposa, ambos por igual; están sometidos a Dios para hacer todo cuanto Él les ha asignado. En el servicio que se prestan el uno al otro, el marido y la esposa sirven y honran a Cristo.

 

 

el esposoLa palabra «someteos» describe a una persona que acepta su lugar bajo el orden constituido por Dios. También nos recuerda que el mandato de Dios de someterse no está dirigido solamente a las esposas.
En Santiago 4:7 y Efesios 5:21, vemos que la directiva se aplica también a todo creyente. En Isaías 54:5, Dios se revela mediante el título de marido para mostrar cuán profundamente ama a su pueblo y cómo cuida de él. Al hacer esto, nos muestra lo importante que es la vida familiar, especialmente en lo que respecta a los esposos. 
Un marido debe amar y cuidar a su esposa e hijos.
Los maridos que se someten a la dirección divina encontrarán tanto la inspiración como el poder para lograr esos objetivos, ya que esos atributos divinos fluirán y llenarán sus vidas.
Dios es protector y proveedor.


El Amor tiene espíritu de servicio


La mentalidad del mundo jamás entenderá ni aceptará este llamado. Un siervo es el que acepta y reconoce que está subordinado a quienes sirve, uno que está dispuesto a renunciar las honras que otros le rindan.
Jesús dice que quienes aceptan servirle —o sea, servir a otros en su nombre — serán honrados por el Padre celestial.

¡Un verdadero servidor, será finalmente honrado por aquel a quien sirve y a quien le ha prometido honra por ese servicio!

¡Si nosotros seguimos y servimos a nuestro Rey, en ese acto de servicio somos elevados a un lugar de honor!
Mateo 8:5–11

El tema de la sumisión y la autoridad en el hogar ha sido motivo de mucha discusión, controversia y abuso. Al analizar este tema, sin embargo, debemos tener dos puntos en mente:

Primero, la intención original de Dios para la familia, según se ve con la primera pareja, fue que gobernaran la tierra en unidad como socios: eran una carne y todo lo compartían mutuamente en toda manera. Pero esto no pudo seguir así, por causa del pecado.

Segundo, Dios le dio la autoridad al esposo,  pero esto no debe convertirse en excusa para abusar de ella; ni para que la esposa deje de cumplir  sus responsabilidades. Muchos abusos de autoridad se producen porque algunas mujeres rehúsan usar la sabiduría y capacidades que Dios les dio.


Nuestras relaciones en el matrimonio deben ser de amor, confianza, desinterés y solicitud del uno por el otro.
Dicho con otras palabras, Pablo exhorta a que nos relacionemos entre sí,  como Jesús se relaciona con el Padre y con nosotros. Esposo, mantén una actitud desinteresada y solícita en tus relaciones familiares. Comprende que esto pondrá en evidencia que Cristo reina en tu hogar.


familia

 


¿Cómo es la situación de autoridad en tu hogar?

Como esposo,

  • ¿Tomas tus decisiones importantes  en comunión con el Señor? ¿Se respetan y cumplen?
  • ¿Ayudas a  tu esposa a crecer continuamente en sus propias capacidades de autoridad conjunta contigo?
  • ¿La autoridad de tu esposa fluye de la tuya, así como la tuya fluye de la autoridad de Cristo?
  • ¿Estás dándole libertad para alcanzar niveles más altos en el ministerio al que fue  llamada por  Dios?
  • ¿Responden tus hijos respetuosa y obedientemente a tu autoridad en el hogar?
  • ¿Les enseñas y guías en el Camino del Señor con Palabra y con ejemplos?


Si no están honrando tu autoridad en tu hogar, es posible que no la estés ejerciendo con una actitud de corazón de siervo.
Juan 13:1–17


Consejos para tener novio - novia

adolescentes

  • La regla número uno es que el cristiano nunca jamás, en ningún momento, bajo ninguna razón; puede andar con alguien que no sea de la familia de Dios.
    Aunque tu digas, "Es que la quiero un mucho" o "Es que no hay muchach@s cristian@s en mi iglesia" o "por poquito y es cristian@."
    A esto, Dios le denomina yugo desigual (2 Corintios 6:14-16) y por si fuera poco, ¡lo enfatiza seis veces! ¡no me creas a mi, búscalo! ¿Cómo fue que cayó Salomón? Andaba muy bien, ¡hasta escribiendo en la Biblia!, pero empezó a echarle ojitos a unas paganas muy simpáticas y de ahí en adelante, todo se le fue a pique. Si tú eres de Dios, tienes qué obedecer en lo fácil y en lo difícil. El sólo busca tu bienestar. El otro es un león buscando a quien devorar, ¡quiere robar, matar y destruir! Dile que tú eres "propiedad privada", que se busque otro más tont@ o más rebelde, porque en lo que a ti respecta, vas a obedecer a Dios.
    Entonces, la regla número uno es: No andarás con nadie que no siga a tu Señor.


  • Los chicos y las chicas no se conforman con cualquier cosa, los chicos buscan una con forma de reloj de arena y cara de Thalia y las chicas buscan uno que este fuerte, alto, ojos claros bueno para no hacérselo tan larga algo así como Brad Pitt. Es natural que queramos una muchach@ guap@, pero eso es cosa de niños inmaduros. Dios dice, "no te fijes en su exterior, cuando lo que importa es lo interior" (1 Samuel 16:7), La que ahora esta guap@ y flaquit@, al rato se pondrá arrugad@ y gordit@. Lo que hoy tiene figura de reloj de arena o esta muy fornido y alto, se pondrá como reloj de escuela.
    El propósito del noviazgo es buscar una pareja para el matrimonio. Más vale que no busques una ganadora de Miss o Mister Universo, sino que alguien que tenga carácter y buenos sentimientos.
    Cinco años después de la boda no te va importar que esté guap@, lo que vas a querer es que te apoye, te anime y que tenga aguante en las buenas y en las malas. De nada valdrá lo guap@ que esté, sino que sepa estimarte, serte fiel. Lo cierto es que, muchas veces, la gente más guapa es la que menos carácter tiene. Son personas que se han rifado la vida confiados en que están "guap@s", y tienen "amigos" por su bonito aspecto. Nunca tuvieron qué modelar su carácter y su personalidad. Jamás se vieron forzados a ser amables, flexibles, tiernos y comprensivos, porque se ganaban las amistades a base de popularidad.
    Ya de grandes, se han vuelto egoístas e inmaduros. Ya crecidos son ignorantes de lo que es tener una buena relación y una amistad generosa, incapaces de pensar en los demás. ¡Cuidado! No todo lo que brilla, es oro.
    Regla número dos: Busca personas bonitas en lo interior. El físico no importa tanto. La belleza exterior es pasajera, mientras que lo noble, se refinará con el paso de los años.


  • Alguno de nosotros jóvenes, ya quiere tener una pareja, ya que se siente presionado porque se puede convertir en el blanco de los chistes y las sospechas de sus colegas: "¿será de la acera de enfrente?". Las prisas no nos permiten oír la voz de Dios:
    "El que se apura como loco, es un loco." (Proverbios 21:5 PAR)
    ¿Cuál es la prisa? ¿Porque tanto apuro por casarte? Una de las causas principales de la raquítica condición de la familia es nuestra sociedad, es que la gente se casa demasiado joven. ¡No te preocupes por lo que piensen los demás! Tú sabes quién eres: una persona que no busca conformarse a las normas de la sociedad, sino que quiere vivir su vida de tal manera, que Dios pueda decirle: "Bien hecho, buen sierv@ fiel."
    Regla número tres: Tranquil@

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Compromiso

Hagamos un Pacto Matrimonial, de estar unidos en el Señor hasta el final.
Si eres esposo, demuestra en esta semana que eres un Hombre de Dios para tu familia.
Si eres esposa, ora por tu esposo y si tu esposo no es como hemos leído, amalo, ora por el y espera un milagro de Dios.
Si eres joven, ora por tu papa, si eres chica ora para que el Señor te de el mejor esposo, si eres chico ora para ser el mejor esposo el dia de mañana.
Recuerda que no solo tienes una familia de carne, sino una familia espiritual. Todos somos parte de la misma familia, la Familia de Dios, el Cuerpo de Cristo.



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| Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:

BAD, Biblia al Día;
BDLA, Biblia de las Américas;
DHH, Dios Habla Hoy;
NVI, Nueva Versión Internacional;
RVR60, Reina Valera 1960;
BLS
, Biblia en Lenguaje Sencillo y
PAR, Paráfrasis de diferentes versiones bíblicas.|


 

Pasajes Bíblicos citados (RV60)

Efesios 5:23–29
23
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

Colosenses 3:19
19
Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Santiago 4:7
7
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Efesios 5:21
21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Isaías 54:5
5
Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

Mateo 8:5–11
5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.
9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

Juan 13:1–17  
1
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,
3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

2 Corintios 6:14-16  
14
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
    Habitaré y andaré entre ellos,
    Y seré su Dios,
    Y ellos serán mi pueblo.

1 Samuel 16:7
7
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.