La transformación de nuestro carácter

El Fruto del Espíritu Santo - La Paz

Introducción

Memorice Juan 14:27.


estamos parados sobre la roca que es CristoAl igual que con el gozo, la paz que sólo Dios nos puede dar, no depende de las circunstancias o presiones que podamos tener. No tiene nada que ver con la paz que el mundo puede ofrecer que es temporal y superficial.
Es saber que estamos parados sobre la roca que es Cristo y que confiamos en Él (Salmo 91).

La paz tiene tres direcciones:
Paz con Dios.
Paz conmigo mismo.
Paz con mi prójimo.


Paz con Dios

Al obtener nuestra salvación por medio de Cristo, recibimos el perdón de nuestros pecados y nos reconciliamos con Dios (Romanos 5:1; Isaías 53:5).
Al andar en su camino, obtenemos su paz que guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:7). Su paz es nuestra fortaleza contra la adversidad (Isaías 66:12).

Paz conmigo mismo

Al igual que con el amor, debemos aceptarnos como somos, y como Dios nos hizo. No lastimarnos con culpas y condenaciones. Si en lo más íntimo de nuestro corazón quisimos hacer las cosas bien, si quisimos agradar a Dios y sin querer tropezamos, recordemos que siempre estará la Gracia de Dios para atajarnos, para que no caigamos.
Si le hemos pedido perdón a Dios, Él anhela que lo intentemos de nuevo, y sigamos andando en justicia, gozo, y paz del Espíritu Santo.
Debemos aceptarnos para poder aceptar a los demás. Podemos recibir su perdón por la justicia de Cristo:

“Y a vosotros estando muertos en pecado y en la circuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos, todos los pecados anulando el acta de los decretos que había contra nosotros que nos era contraria quitándola de en medio y clavándola en la cruz”
(Colosenses 2:13-14).

Paz con mi prójimo

Es aprender a amar, aceptar y perdonar a los demás como Dios lo hace conmigo, siempre.
A veces nuestro amor o perdón al otro se limita al momento pues le decimos: “hoy te perdono, pero cuídate mañana”. No es así como Dios lo hace con nosotros.
En la iglesia, el trabajo, en el hogar, con los hijos, con el cónyuge, se aliviarán muchas tensiones si pudiéramos decir: “Te
amo y te acepto como eres”. No tratemos de cambiar a los demás, esa es tarea del Espíritu Santo.
Algunos matrimonios flamantes piensan en la luna de miel, ¡uy! ¡Tiene este defecto!
Pero ya va a cambiar...
Pasan los años y dice: ¡Este no cambia más!”
Dile a tu cónyuge, a tus hijos: “Te amo, así como eres”. Y las cosas empezarán a aflojarse.
(Romanos 12:18; Efesios 4:3-4; Mateo 5:9; 1 Pedro 3:11).


¿Qué es lo que estorba nuestra paz?

justicia“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida sino justicia y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).

Si nos falta la justicia (santidad), la paz y el gozo, como un sabueso busca a su presa, debemos buscar cuál es el motivo de nuestra tristeza, cuál es el motivo de nuestro desaliento y desde allí buscar la voluntad de Dios y hacer lo que Él nos indique para ser restaurados a esa justicia, ese
gozo y la paz en nuestro ser interior.


¿Qué debemos hacer para mantener la paz?

  • Poner confianza y fe en el Señor y su Palabra (Isaías 26:3).
  • Poner la mira en las cosas de arriba (Colosenses 3:1-4, Romanos 8:6).
  • Poner nuestros ojos en Jesús (Hebreos 12:2).
  • No esconda sus emociones, convérselas con el Señor y con un hermano en la fe que pueda ayudarle. Saque a luz todo.
  • Si hay amargura hacia otro o hacia nosotros mismos, perdonemos a los demás y a nosotros mismos.
  • Conocer cada día más a Dios y pedirle ser llenos del Espíritu.
  • Busque la santidad y refleje a Jesús en sus actitudes (1 Pedro 3:10-11).
  • Si un hermano nos pone a prueba en cuanto a la paciencia, somos responsables de guardar la paz y no sólo en el hecho seguido sino también guardar la paz en mi corazón y pensamiento (Efesios 4:3).
  • Pongamos en oración todo y démosle gracias (1 Tesalonicenses 5:16-18).
  • Dios quiere que tengamos salud en nuestros corazones y mentes.
  • El Espíritu quiere y puede transformarnos, está en nosotros permitirle que lo haga.


¿Qué podemos aprender de lo que nos dicen estas dos citas?:
(Filipenses 4:6-8 y 2 Corintios 10:4-5).


El Espíritu quiere y puede transformarnos, está en nosotros permitirle que lo haga.

Ejemplos:

Jocabed: Fue una mujer que supo guiar a sus hijos en los caminos del Señor.
¿Qué hubiera pasado si María su niña no hubiera querido obedecer y hubiera preferido ir a jugar con sus muñecas?
Pero Jocabed tenía sabiduría y tal vez demostró a su hija que ella sería el instrumento que Dios usaría para salvar a su hermanito.
Dios recompensó a esta mujer y permitió que ella lo criara, y así le impartió los secretos de la historia de su pueblo, su paz y fe en Dios.
De esta forma leemos en la Biblia que se dice de Moisés que fue el hombre más
manso de la tierra.

Isaac: (Génesis 26): Isaac se dispone a abrir pozos para su padre. Sus siervos abren un nuevo pozo y se produce un altercado con los pastores de esa región. Abren otro pozo y se vuelve a producir otro altercado; Isaac se corre más adelante y abre otro pozo y cesa la contienda.
Prefirió renunciar, basta conque haya paz.

Daniel: fue lanzado al pozo de los leones, y durmió toda la noche, confió en Dios. Él fue su paz.Daniel en el foso de leones

 

“Entonces andarás por tu camino
confiadamente
y tu pie no tropezará
cuando te acuestes, no tendrás temor
sino te acostarás
y tu sueño te será grato
no tendrás temor de pavor repentino
ni la ruina de los impíos
cuando viniere
porque Jehová será tu confianza
y el preservará tu pie
de quedar preso”
(Proverbios 3:23-26)

“Jehová te bendiga y te guarde
Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti
y tenga de ti misericordia.
Jehová alce sobre ti su rostro
y ponga en ti paz”
(Números 6:24-26)


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| Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:

BAD, Biblia al Día;
BDLA, Biblia de las Américas;
DHH, Dios Habla Hoy;
NVI, Nueva Versión Internacional;
RVR60, Reina Valera 1960;
BLS
, Biblia en Lenguaje Sencillo y
PAR, Paráfrasis de diferentes versiones bíblicas.|


Pasajes bíblicos citados (NVI)

Juan 14:27
27 La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

Salmo 91
1 El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso.
2 Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío.»
3 Sólo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas,
4 pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,
6 ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía.
7 Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará.
8 No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido.
9
Ya que has puesto al Señor por tu[a] refugio, al Altísimo por tu protección,
10 ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.
11 Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.
12 Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna.
13 Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes!
14
«Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
15 Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores.
16 Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación.»

Notas al pie:

    1. Salmos 91:9 tu. Lit. mi.

Romanos 5:1
1 En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos[a] paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Notas al pie:

    1. tenemos. Var. tengamos.

Isaías 53:5
5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.

Filipenses 4:7
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Isaías 66:12
12 Porque así dice el Señor:
       «Hacia ella extenderé la paz como un torrente, y la riqueza de las naciones como río desbordado. Ustedes serán amamantados, llevados en sus brazos, mecidos en sus rodillas.

Colosenses 2:13-14
13 Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos[a] dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados14 y anular la deuda[b] que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.

Notas al pie:

    1. Colosenses 2:13 nos. Var. les.
    2. Colosenses 2:14 la deuda. Lit. el pagaré.

Romanos 12:18
18 Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.

Efesios 4:3-4
3 Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza;

Mateo 5:9
9 Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

1 Pedro 3:11
11 que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.

Isaías 26:3
3
Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.

Colosenses 3:1-4
1 Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.2 Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,3 pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.4 Cuando Cristo, que es la vida de ustedes,[a] se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

Notas al pie:

    1. Colosenses 3:4 de ustedes. Var. de nosotros.

Romanos 8:6
6 La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.

Hebreos 12:2
2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

1 Pedro 3:10-11
10 En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños;
11 que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.

1 Tesalonicenses 5:16-18
16 Estén siempre alegres,17 oren sin cesar,18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-8
6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
8 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.

2 Corintios 10:4-5
4 Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.5 Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.

Génesis 26
Isaac y Abimélec

1 En ese tiempo hubo mucha hambre en aquella región, además de la que hubo en tiempos de Abraham. Por eso Isaac se fue a Guerar, donde se encontraba Abimélec, rey de los filisteos.2 Allí el Señor se le apareció y le dijo: «No vayas a Egipto. Quédate en la región de la que te he hablado.3 Vive en ese lugar por un tiempo. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia les daré todas esas tierras. Así confirmaré el juramento que le hice a tu padre Abraham.4 Multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo, y les daré todas esas tierras. Por medio de tu descendencia todas las naciones de la tierra serán bendecidas,5 porque Abraham me obedeció y cumplió mis preceptos y mis mandamientos, mis normas y mis enseñanzas.»
6 Isaac se quedó en Guerar.7 Y cuando la gente del lugar le preguntaba a Isaac acerca de su esposa, él respondía que ella era su hermana. Tan bella era Rebeca que Isaac tenía miedo de decir que era su esposa, pues pensaba que por causa de ella podrían matarlo.
8 Algún tiempo después, mientras Abimélec, el rey de los filisteos, miraba por una ventana, vio a Isaac acariciando a su esposa Rebeca.9 Entonces mandó llamar a Isaac y le dijo:

   —¡Conque ella es tu esposa! ¿Por qué dijiste que era tu hermana?

   —Yo pensé que por causa de ella podrían matarme —contestó Isaac.
10 —¿Por qué nos hiciste esto? —replicó Abimélec—. Alguno de nosotros podría haberse acostado con tu esposa, ¡y tú nos habrías hecho a todos culpables de ese pecado!
11 Por eso Abimélec envió esta orden a todo el pueblo:

   —Si alguien molesta a este hombre o a su esposa, será condenado a muerte.
12 Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque el Señor lo había bendecido.13 Así Isaac fue acumulando riquezas, hasta que llegó a ser muy rico.14 Esto causó que los filisteos comenzaran a tenerle envidia, pues llegó a tener muchas ovejas, vacas y siervos.15 Ahora bien, los filisteos habían cegado todos los pozos de agua que los siervos del padre de Isaac habían cavado.16 Así que Abimélec le dijo a Isaac:

   —Aléjate de nosotros, pues ya eres más poderoso que nosotros.
17 Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Guerar, donde se quedó a vivir.18 Abrió nuevamente los pozos de agua que habían sido cavados en tiempos de su padre Abraham, y que los filisteos habían tapado después de su muerte, y les puso los mismos nombres que su padre les había dado.
19 Cierta vez, cuando los siervos de Isaac estaban cavando en el valle, encontraron un manantial.20 Pero los pastores de Guerar discutieron acaloradamente con los pastores de Isaac, alegando que el agua era de ellos. Por eso Isaac llamó a ese pozo Pleito,[a] porque habían peleado con él.21 Después sus siervos cavaron otro pozo, por el cual también se pelearon. Por eso Isaac lo llamó Enemistad.[b]22 Entonces Isaac se fue de allí y cavó otro pozo, pero esta vez no hubo ninguna disputa. A este pozo lo llamó Espacios libres,[c] y dijo: «El Señor nos ha dado espacio para que prosperemos en esta región.»
23 De allí Isaac se dirigió a Berseba.24 Esa noche se le apareció el Señor, y le dijo:
       «Yo soy el Dios de tu padre Abraham.
    No temas, que yo estoy contigo.Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia.»
25 Allí Isaac construyó un altar e invocó el nombre del Señor. Acampó en ese lugar, y sus siervos cavaron un pozo.26 Cierto día, Abimélec fue a ver a Isaac desde Guerar. Llegó acompañado de su consejero Ajuzat, y de Ficol, el jefe de su ejército.27 Isaac les preguntó:

   —Si tanto me odian, que hasta me echaron de su tierra, ¿para qué vienen a verme?
28 —Nos hemos dado cuenta de que el Señor está contigo —respondieron—. Hemos pensado que tú y nosotros debiéramos hacer un pacto, respaldado por un juramento. Ese pacto será el siguiente:29 Tú no nos harás ningún daño, ya que nosotros no te hemos perjudicado, sino que te hemos tratado bien y te hemos dejado ir en paz. ¡Ahora el bendecido del Señor eres tú!
30 Isaac les preparó un banquete, y comieron y bebieron.31 A la mañana siguiente se levantaron muy temprano, e hicieron un compromiso mutuo. Luego Isaac los despidió, y ellos se fueron en calidad de amigos.
32 Aquel mismo día, los siervos de Isaac fueron y le informaron acerca de un pozo que habían cavado, y le dijeron:

   —¡Hemos encontrado agua!
33 Isaac llamó a ese pozo Juramento.[d] Por eso la ciudad se llama Berseba[e] hasta el día de hoy.

Isaac bendice a Jacob

 

34 Esaú tenía cuarenta años de edad cuando se casó con Judit hija de Beerí, el hitita. También se casó con Basemat, hija de un hitita llamado Elón.
35
Estas dos mujeres les causaron mucha amargura a Isaac y a Rebeca.

Notas al pie:

    1. Génesis 26:20 Pleito. Hebreo Esek.
    2. Génesis 26:21 Enemistad. Hebreo Sitna.
    3. Génesis 26:22 Espacios libres. Hebreo Rejobot.
    4. Génesis 26:33 Juramento. Alt. Siete.
    5. Génesis 26:33 En hebreo, Berseba puede significar Pozo del Juramento o Pozo de los Siete.