Principios del Reino de Dios

1ra. Semana de Agosto de 2009

 

ISAÍAS 14:1-17

Escarnio contra el rey de Babilonia

1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob.

2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.

3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,

4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: !!Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!

5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;

6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.

7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.

8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.

9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.

10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?

11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.

12 !!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;

14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.

16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;

17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? RVR60

 

el orgullo, la raíz de los pecadosEn ocasiones, cuando incurrimos en pecado, intentamos disculparnos argumentando que podemos tomar el control de nuestras propias vidas y que tenemos el derecho de hacer lo que quisiéramos, sea deliberadamente o no. ¿De qué otra manera podría ser descrita esta actitud pecaminosa, sino como orgullo?

A decir verdad, el orgullo se torna en más que uno entre los otros muchos pecados: se convierte en la raíz de todos ellos.

Isaías, en el pasaje de hoy, respalda esta perspectiva, fue el orgullo lo que causó la caída de Lucifer, el originador del pecado, llevándolo a convertirse en lo que es hoy. Él siempre intentará utilizar el orgullo en primer lugar par debilitar y derribar a la humanidad. Un corazón obediente y sincero, sin importar cuán débil, desesperado o tentado esté, nunca sucumbirá al egoísmo, sino que se apoyará en Dios para recibir fuerza y protección.
A Satanás le interesa debilitar la armadura de la humildad hasta que esta permita que se infiltra el egoísmo. Una vez que esto sucede, él tomará ventaja. Es la táctica que usó contra el rey de Babilonia para propiciar su caída.

Aunque Dios utilizó a Babilonia para castigar al porfiado pueblo de Israel por sus pecados, no la contemplo como a una ciudad amiga. La vio meramente como un medio para cumplir Su voluntad, sin eximir a los babilonios de culpabilidad. Él conocía todas las maldades de este pueblo. Isaías escribe que cuando Babilonia cayó, el mundo entero exhaló un suspiro de alivio. Según leemos en el versículo 8, hasta los árboles se regocijaron ante la caída del opresor.

Los versículos del 12 al 14 a menudo son citados como revelación de la manera cómo Lucifer cayó del cielo y se convirtió en el engañador. Mientras que esto constituye una interpretación teológica aceptable, no olvidemos el contexto original. Según este, en primer lugar se refiere al rey de Babilonia. Es interesante notar que Satanás usó el mismo pecado que lo había hecho caer a él para propiciar la caída del opresor de Israel, la arrogancia.

 

Recomendaciones prácticas

Hay dos cosas que destruyen el corazón del hombre: el orgullo y la soberbia. El orgullo nos permite hacer lo que deseemos, sin tomar en cuenta a los demás; la soberbia nos hace pensar que somos mejores que todos los demás.

¿Aún existen inclinaciones de este tipo en su corazón? si es así, llévelas delante de Dios y sométalas a Él y al poder de su Espíritu.

Pida al Señor que Ud. pueda ser una persona de corazón humilde como Él nos desafía con su ejemplo: "Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma" (Mateo 11:29)

 

Ore por:

  • Que usted sea obediente a la Palabra, siendo enseñable y evite caer en la trampa del orgullo o la soberbia.
  • Que la iglesia sea ejemplo de sencillez y humildad, aunciando con denuedo, determinación, valentía y autoridad el Evangelio de Jesús.
  • Que quienes están en cargos de eminencia en nuestra nación eviten buscar lo suyo y procuren servir con humildad al pueblo.

 

| Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:

BAD, Biblia al Día;
BDLA, Biblia de las Américas;
DHH, Dios Habla Hoy;
NVI, Nueva Versión Internacional;
RVR60, Reina Valera 1960;
BLS
, Biblia en Lenguaje Sencillo y
PAR, Paráfrasis de diferentes versiones bíblicas.|

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